Estos son sus dieciocho artículos, resumidos.
Toca cada uno para leerlo, con los pasajes que lo sustentan.
I Las Escrituras
La Biblia fue escrita por hombres inspirados por Dios y es la revelación que Él hace de sí mismo. Tiene a Dios por autor, la salvación por propósito y la verdad por tema, sin mezcla de error. Es enteramente veraz y confiable, y constituye la norma suprema por la que deben juzgarse toda conducta, credo y opinión religiosa. Toda ella da testimonio de Jesucristo, quien es el centro de la revelación divina.
Salmos 19:7-10 · Salmos 119:11, 105 · Isaías 40:8 · Mateo 5:17-18 · Juan 17:17 · 2 Timoteo 3:15-17 · Hebreos 4:12 · 2 Pedro 1:19-21
II Dios
Hay un solo Dios vivo y verdadero, ser inteligente, espiritual y personal, Creador, Redentor, Preservador y Gobernador del universo. Es infinito en santidad y en toda perfección, todopoderoso y omnisciente, y su conocimiento alcanza todo lo pasado, presente y futuro. Le debemos el amor más alto, reverencia y obediencia.
Este Dios eterno se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con atributos personales distintos, pero sin división de naturaleza, esencia ni ser.
Génesis 1:1 · Deuteronomio 6:4 · Isaías 43:15 · Mateo 28:19 · Juan 4:24 · 1 Corintios 8:6 · Efesios 4:6
II.A Dios el Padre
El Padre reina con cuidado providencial sobre el universo, sobre sus criaturas y sobre el curso de la historia humana, conforme a los propósitos de su gracia. Es todopoderoso, omnisciente, todo amor y toda sabiduría. Es Padre en verdad de quienes llegan a ser sus hijos por la fe en Jesucristo, y su actitud hacia todos los hombres es paternal.
Salmos 19:1-3 · Isaías 64:8 · Mateo 6:9 · Mateo 7:11 · Juan 5:26 · Romanos 8:14-15 · Gálatas 4:6 · 1 Pedro 1:17
II.B Dios el Hijo
Cristo es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Asumió la naturaleza humana con sus demandas y necesidades, identificándose plenamente con nosotros, pero sin pecado. Honró la ley divina con su obediencia y, en su muerte sustitutiva en la cruz, proveyó la redención del pecado.
Resucitó corporalmente, se apareció a sus discípulos, ascendió al cielo y está exaltado a la diestra de Dios, donde es el único Mediador, plenamente Dios y plenamente hombre. Volverá con poder y gloria a juzgar al mundo y consumar su misión redentora. Hoy mora en todos los creyentes.
Isaías 7:14 · Isaías 53 · Mateo 1:18-23 · Juan 1:1-18 · Romanos 3:23-26 · 2 Corintios 5:19-21 · Filipenses 2:5-11 · Colosenses 1:13-22 · 1 Timoteo 2:5-6 · Hebreos 1:1-3
II.C Dios el Espíritu Santo
El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, plenamente divino. Inspiró a los hombres que escribieron las Escrituras y capacita a las personas para entender la verdad. Exalta a Cristo, convence de pecado, de justicia y de juicio, llama al Salvador y efectúa la regeneración.
En el momento de la regeneración bautiza al creyente en el cuerpo de Cristo. Cultiva el carácter cristiano, consuela, reparte dones espirituales para el servicio y sella al creyente para el día de la redención final.
Génesis 1:2 · Joel 2:28-32 · Juan 14:16-17, 26 · Juan 16:7-14 · Hechos 1:8 · Romanos 8:9-11 · 1 Corintios 12:3-13 · Efesios 1:13-14
III El hombre
El hombre es creación especial de Dios, hecho a su imagen. Los creó hombre y mujer como corona de la creación, y la dádiva del género es parte de la bondad de esa creación. En el principio el hombre era inocente y fue dotado de libertad para elegir; por su propia decisión pecó contra Dios y trajo el pecado a la raza humana.
Su descendencia heredó una naturaleza y un ambiente inclinados al pecado, de modo que, apenas son capaces de acción moral, se hacen transgresores y quedan bajo condenación. Solo la gracia de Dios puede restaurar esa comunión. Puesto que Dios creó al hombre a su imagen y Cristo murió por él, cada persona de cada raza posee dignidad absoluta y es digna de respeto y amor.
Génesis 1:26-30 · Génesis 3 · Salmos 51:5 · Hechos 17:26-31 · Romanos 3:10-18, 23 · Romanos 5:12, 19 · Efesios 2:1-22 · Colosenses 3:9-11
IV Salvación
La salvación abarca la redención total del hombre y se ofrece gratuitamente a todos los que reciben a Jesucristo como Señor y Salvador, quien por su propia sangre obtuvo redención eterna. No hay salvación aparte de la fe personal en Él. Comprende cuatro aspectos:
Regeneración, el nuevo nacimiento: obra de la gracia por la que el creyente llega a ser nueva criatura. Es un cambio de corazón obrado por el Espíritu, al que el pecador responde con arrepentimiento y fe, dos experiencias inseparables.
Justificación: la absolución plena que Dios concede por gracia a todo pecador que se arrepiente y cree, y que lo coloca en relación de paz y favor con Él.
Santificación: comienza en la regeneración y separa al creyente para los propósitos de Dios, capacitándolo para crecer hacia la madurez moral y espiritual durante toda su vida.
Glorificación: la culminación de la salvación y el estado bendito y permanente de los redimidos.
Juan 1:11-14 · Juan 3:3-21 · Hechos 4:12 · Romanos 5:8-10 · Romanos 8:1-18 · 1 Corintios 1:30 · 2 Corintios 5:17-20 · Efesios 2:8-22 · Tito 2:11-14
V El propósito de la gracia de Dios
La elección es el propósito de la gracia según el cual Dios regenera, justifica, santifica y glorifica a los pecadores. Es consistente con el libre albedrío del hombre e incluye todos los medios relacionados con ese fin. Expresa la bondad soberana de Dios, es infinitamente sabia, santa e inmutable, excluye la jactancia y promueve la humildad.
Todos los verdaderos creyentes perseveran hasta el fin. Quienes Dios aceptó en Cristo y santificó por su Espíritu jamás caerán del estado de gracia. Pueden caer en pecado por negligencia y tentación, contristando al Espíritu y trayendo reproche sobre la causa de Cristo, pero serán guardados por el poder de Dios mediante la fe.
Juan 6:44-45 · Juan 10:27-29 · Romanos 8:28-29 · Efesios 1:4-23 · Efesios 2:1-10 · Filipenses 1:6 · 1 Pedro 1:2-5 · 1 Juan 2:19
VI La iglesia
Una iglesia neotestamentaria es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, unidos en pacto en la fe y el compañerismo del evangelio, que observa las dos ordenanzas de Cristo, se rige por sus leyes y procura predicar el evangelio hasta los confines de la tierra. Cada congregación actúa bajo el señorío de Jesucristo mediante procesos democráticos, y cada miembro rinde cuentas a Cristo como Señor.
Sus oficios bíblicos son el de pastor y el de diácono. Aunque hombres y mujeres reciben dones para servir en la iglesia, el oficio de pastor está limitado a los hombres, conforme lo limita la Escritura.
El Nuevo Testamento habla también de la iglesia como el cuerpo de Cristo, que incluye a todos los redimidos de todas las épocas, de cada tribu, lengua, pueblo y nación.
Mateo 16:15-19 · Mateo 18:15-20 · Hechos 2:41-42, 47 · Hechos 20:28 · 1 Corintios 12 · Efesios 1:22-23 · Filipenses 1:1 · 1 Timoteo 3:1-15
VII El bautismo y la Cena del Señor
El bautismo cristiano es la inmersión del creyente en agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un acto de obediencia que simboliza la fe en un Salvador crucificado, sepultado y resucitado; la muerte del creyente al pecado, la sepultura de la vida antigua y la resurrección para andar en vida nueva. Al ser ordenanza de la iglesia, precede a la membresía y a la participación en la Cena.
La Cena del Señor es un acto simbólico de obediencia en el que los miembros, al participar del pan y del fruto de la vid, conmemoran la muerte del Redentor y anuncian su segunda venida.
Mateo 3:13-17 · Mateo 26:26-30 · Mateo 28:19-20 · Hechos 2:41-42 · Hechos 8:35-39 · Romanos 6:3-5 · 1 Corintios 11:23-29 · Colosenses 2:12
VIII El Día del Señor
El primer día de la semana es el Día del Señor. Es una institución cristiana que debe observarse regularmente, conmemora la resurrección de Cristo y ha de incluir ejercicios de adoración y devoción, tanto públicos como privados. Las actividades de ese día deben ajustarse a la conciencia cristiana bajo el señorío de Jesucristo.
Éxodo 20:8-11 · Mateo 12:1-12 · Marcos 2:27-28 · Juan 20:1, 19-28 · Hechos 20:7 · 1 Corintios 16:1-2 · Colosenses 2:16 · Apocalipsis 1:10
IX El Reino
El Reino de Dios comprende tanto su soberanía general sobre el universo como su señorío particular sobre quienes voluntariamente lo reconocen como Rey. En su sentido más propio es el reino de la salvación, al que se entra mediante la entrega a Jesucristo con una fe semejante a la de un niño. Los cristianos deben orar y trabajar para que venga el Reino y se haga la voluntad de Dios en la tierra. Su consumación final aguarda el regreso de Jesucristo y el fin de esta era.
Isaías 9:6-7 · Mateo 4:8-10, 23 · Mateo 25:31-46 · Marcos 1:14-15 · Lucas 17:20-21 · Juan 3:3 · Juan 18:36 · 1 Corintios 15:24-28 · Colosenses 1:13
X Las últimas cosas
Dios, a su tiempo y a su manera, traerá el mundo a su fin apropiado. Conforme a su promesa, Jesucristo volverá a la tierra en gloria, de manera personal y visible; los muertos resucitarán y Cristo juzgará a todos los hombres en justicia. Los injustos serán consignados al infierno, lugar de castigo eterno. Los justos, en sus cuerpos resucitados y glorificados, recibirán su recompensa y morarán para siempre en el cielo con el Señor.
Mateo 16:27 · Mateo 24:27, 30, 44 · Mateo 25:31-46 · Juan 14:1-3 · Hechos 1:11 · 1 Corintios 15:24-28, 35-58 · 1 Tesalonicenses 4:14-18 · Apocalipsis 20:1—22:13
XI Evangelismo y misiones
Es deber y privilegio de cada seguidor de Cristo y de cada iglesia esforzarse por hacer discípulos de todas las naciones. El nuevo nacimiento produce amor por los demás, de modo que el esfuerzo misionero brota de una necesidad espiritual de la vida regenerada y responde a un mandato repetido en las enseñanzas de Cristo. Cada hijo de Dios debe procurar constantemente ganar a los perdidos mediante el testimonio personal, sostenido por una vida coherente.
Isaías 6:1-8 · Mateo 9:37-38 · Mateo 28:18-20 · Lucas 24:46-53 · Juan 20:21 · Hechos 1:8 · Romanos 10:13-15 · 1 Pedro 2:4-10
XII Educación
El cristianismo es la fe de la iluminación y la inteligencia, y en Jesucristo habitan todos los tesoros de sabiduría y conocimiento. El nuevo nacimiento despierta las facultades humanas y crea sed de conocimiento. La causa de la educación va coordinada con la de las misiones y la beneficencia, y debe recibir el apoyo generoso de las iglesias.
En la educación cristiana debe haber equilibrio entre libertad y responsabilidad académica: la libertad del maestro está siempre limitada por la preeminencia de Jesucristo, la autoridad de las Escrituras y el propósito para el cual la institución existe.
Deuteronomio 6:1-10 · Salmos 119:11 · Proverbios 3:13 · Mateo 28:19-20 · 1 Corintios 1:18-31 · Efesios 4:11-16 · Colosenses 2:3, 8-9 · 2 Timoteo 3:14-17
XIII Mayordomía
Dios es la fuente de toda bendición, temporal y espiritual; todo lo que tenemos y somos se lo debemos a Él. Los cristianos tienen una deuda espiritual con el mundo entero y una mayordomía obligatoria sobre sus bienes, de modo que están llamados a servir a Dios con su tiempo, sus talentos y sus posesiones, reconociendo que les fueron confiados para la gloria de Dios y el bien de otros. Conforme a las Escrituras, deben contribuir de lo que tienen de manera alegre, regular, sistemática, proporcional y generosa.
Malaquías 3:8-12 · Mateo 6:19-21 · Mateo 25:14-29 · Lucas 12:16-21 · Hechos 2:44-47 · Romanos 12:1-2 · 1 Corintios 16:1-4 · 2 Corintios 8—9
XIV Cooperación
El pueblo de Cristo puede organizar las asociaciones y convenciones que permitan cooperar mejor para los grandes objetivos del Reino. Tales organizaciones no tienen autoridad unas sobre otras ni sobre las iglesias: son voluntarias, para aconsejar y dirigir las energías del pueblo de Dios con eficacia.
La unidad cristiana, en el sentido del Nuevo Testamento, es armonía espiritual y cooperación voluntaria para fines comunes. La cooperación entre denominaciones es deseable cuando el propósito se justifica en sí mismo y no implica violentar la conciencia ni comprometer la lealtad a Cristo y a su Palabra.
Esdras 1:3-4 · Nehemías 4 · Mateo 28:19-20 · Hechos 15:1-35 · 1 Corintios 1:10-17 · 1 Corintios 3:5-15 · 2 Corintios 8—9 · Efesios 4:1-16
XV El cristiano y el orden social
Todo cristiano está llamado a procurar que la voluntad de Cristo sea soberana en su vida y en la sociedad. Los medios para mejorar la sociedad y establecer la justicia solo son verdadera y permanentemente útiles cuando se enraízan en la regeneración del individuo por la gracia salvadora de Dios.
En el espíritu de Cristo, los cristianos deben oponerse al racismo, a toda forma de codicia, egoísmo y vicio, y a toda forma de inmoralidad sexual. Deben proveer para los huérfanos, los necesitados, los abusados, los ancianos, los indefensos y los enfermos; hablar a favor de los que no han nacido y luchar por la santidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Para estos fines pueden trabajar con toda persona de buena voluntad, siempre en espíritu de amor y sin comprometer la lealtad a Cristo.
Miqueas 6:8 · Mateo 5:13-16, 43-48 · Mateo 22:36-40 · Mateo 25:35 · Lucas 10:27-37 · Romanos 12—14 · Gálatas 3:26-28 · Santiago 1:27 · Santiago 2:8
XVI Paz y guerra
Es deber de todo cristiano buscar la paz con todos los hombres sobre la base de la justicia, y hacer cuanto esté de su parte para poner fin a la guerra, conforme al espíritu y las enseñanzas de Cristo. El verdadero remedio al espíritu belicoso es el evangelio: la necesidad suprema del mundo es aceptar sus enseñanzas en todas las relaciones entre personas y naciones, y aplicar su ley de amor. Los cristianos de todo el mundo deben orar por el reinado del Príncipe de Paz.
Isaías 2:4 · Mateo 5:9, 38-48 · Mateo 6:33 · Mateo 26:52 · Romanos 12:18-19 · Romanos 14:19 · Hebreos 12:14 · Santiago 4:1-2
XVII Libertad religiosa
Solo Dios es Señor de la conciencia, y la ha dejado libre de doctrinas y mandamientos de hombres que sean contrarios a su Palabra o no estén contenidos en ella. La iglesia y el Estado deben estar separados: el Estado debe protección y plena libertad a toda iglesia en el ejercicio de sus fines espirituales, sin favorecer a ningún grupo por sobre otro.
Como el gobierno civil es ordenado por Dios, los cristianos le deben obediencia leal en todo lo que no contradiga la voluntad revelada de Dios. La iglesia no debe recurrir al poder civil para realizar su obra: el evangelio solo contempla medios espirituales. El Estado no tiene derecho a imponer penas por opiniones religiosas ni a cobrar impuestos para sostener forma alguna de religión. El ideal cristiano es una iglesia libre en un Estado libre.
Mateo 6:24 · Mateo 16:26 · Mateo 22:21 · Juan 8:36 · Hechos 4:19-20 · Romanos 13:1-7 · Gálatas 5:1, 13 · 1 Timoteo 2:1-2 · 1 Pedro 2:12-17
XVIII La familia
Dios ordenó la familia como institución fundamental de la sociedad humana, compuesta por personas unidas por matrimonio, sangre o adopción.
El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de compromiso para toda la vida. Es don único de Dios para revelar la unión entre Cristo y su iglesia, y para proveer compañerismo íntimo, el cauce de la expresión sexual conforme a los patrones bíblicos y el medio para la procreación.
El esposo y la esposa tienen el mismo valor delante de Dios, pues ambos fueron creados a su imagen. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia, y tiene la responsabilidad de proveer, proteger y dirigir a su familia. La esposa debe someterse con gracia al liderazgo servicial de su esposo, como la iglesia se sujeta voluntariamente a Cristo; siendo igual a él, tiene la responsabilidad de respetarlo y de servirle de ayuda en la administración del hogar y la formación de la próxima generación.
Los hijos, desde el momento de la concepción, son bendición y herencia del Señor. Los padres deben mostrarles el modelo de Dios para el matrimonio, enseñarles los valores espirituales y morales, y guiarlos con el ejemplo de una vida coherente y una disciplina amorosa. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.
Génesis 1:26-28 · Génesis 2:15-25 · Éxodo 20:12 · Deuteronomio 6:4-9 · Josué 24:15 · Salmos 127—128 · Salmos 139:13-16 · Proverbios 22:6 · Efesios 5:21-33 · Efesios 6:1-4 · Colosenses 3:18-21
Estos resúmenes son nuestros y buscan facilitar la lectura. El texto oficial de la
Fe y Mensaje Bautistas pertenece a la Convención Bautista del Sur y puede consultarse
completo, con la lista íntegra de pasajes bíblicos, en
bfm.sbc.net.