IGLESIA IBEEIGLESIA BAUTISTA EBEN EZER

Nosotros

Una iglesia bautista al servicio de Maipú

El nombre Eben-ezer viene de 1 Samuel 7:12, cuando Samuel levantó una piedra como recordatorio de que Dios había sostenido a su pueblo hasta ese día. Es lo que queremos recordar cada vez que nos reunimos.

Quiénes somos

Evangélicos, bautistas, de cultura reformada

Somos una iglesia evangélica bautista con una cultura reformada. Los bautistas son una denominación protestante surgida del movimiento puritano inglés, cristianos que buscaban purificar la adoración y la fe de la iglesia de Inglaterra, y que más tarde emigraron en busca de libertad religiosa.

El estudio cuidadoso de las Escrituras llevó a los bautistas ingleses a una reforma más completa que la de otros protestantes.

La iglesia bautista es autónoma y congregacional, procura tener una membresía regenerada y bautiza solamente a los creyentes.

Una cultura reformada pone el acento en la autoridad y suficiencia de la Biblia, la soberanía de Dios sobre todas las cosas, la adoración centrada en Cristo, la centralidad de la iglesia local en la vida cristiana y la necesidad de una vida de santidad.

La congregación de pie durante el tiempo de alabanza
Una congregación de todas las edades. Familias, jóvenes, niños y adultos mayores.

Nuestra historia

Hasta aquí nos ha ayudado el SEÑOR

1984

Los primeros servicios

El 10 de mayo de 1984 la iglesia realizó sus primeros servicios públicos, fundada como una iglesia bautista independiente con énfasis en los fundamentos bíblicos del cristianismo. Se reunía en la casa de una hermana fiel, María Méndez, miembro de la Iglesia Bíblica Bautista de Cuatro Álamos en Maipú, cuyo pastor era Nelson Morales, de la misión bautista ABEM. La adoración se realizaba en las dos salas principales de la casa.

Después

La capilla del patio

Se construyó una capilla en el patio y los servicios se trasladaron allí. El lugar servía además para las clases de escuela dominical de adultos y niños, un ministerio que sigue vivo hasta hoy.

Años siguientes

Crecimiento y consolidación

Tras superar dificultades económicas y administrativas, la congregación llamó al hermano Víctor Ramírez para administrar la pequeña iglesia. Años después, la familia Salsman, misioneros norteamericanos de la misión ABEM, ayudó a consolidar la obra y guió a la iglesia a sostener un pastor a tiempo completo: el pastor Edgar Jordan, que la condujo durante cuatro años.

2010

El pastorado actual

Nuevamente sin pastor, en 2010 la iglesia nombró al pastor Pablo Uribe, recién terminada su formación en la Facultad Teológica Bíblica Bautista ABEM. El desafío era grande y lo asumió guiando la congregación solo.

Estamos convencidos de que el legado de fidelidad de Dios hacia nosotros continuará en el futuro si permanecemos fieles a Él y a su Palabra.

Liderazgo

Quiénes sirven a la congregación

El Nuevo Testamento reconoce dos oficios en la iglesia local: el de pastor o anciano, dedicado al liderazgo espiritual y al ministerio de la Palabra, y el de diácono, dedicado al servicio.

Junto a ellos, la congregación puede encomendar tareas concretas a hermanos de buen testimonio, como cuando la iglesia de Jerusalén escogió de entre los suyos a siete hombres para administrar un asunto puntual.

Hechos 6:3

La Palabra manda además confiar lo aprendido a «hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros», de modo que el liderazgo no descanse sobre una sola persona ni se pierda con ella.

2 Timoteo 2:2

Pablo Uribe

Pastor

Pablo Uribe

Nació en Santiago. Está casado con Anita Carolina Yáñez y es padre de tres hijos: Joaquín, Mateo y Gracia. Fue llamado al pastorado y ordenado al ministerio en 2010.

Es egresado de la Facultad Teológica Bíblica Bautista ABEM (ABWE), Relacionador Público de profesión, y tiene un Magíster en Ministerio Bíblico de The Master’s Seminary. Por la gracia de Dios, su ministerio se desarrolla a través de la predicación expositiva y el consejo de la Palabra.

Leer su testimonio

Pablo llegó a la fe en Jesucristo tras el fallecimiento de su padre. Él lo cuenta así:

Quedé muy destrozado emocionalmente y no entendía por qué Dios había permitido que a mis veintidós años, la muerte de mi padre, y el sueño de superación y una mejor educación se viera frustrada. Era hora de trabajar a tiempo completo y sustentar el hogar.

Una noche recordé lo que mi abuelo paterno me decía: «existe un Dios y juzgará a todo hombre». Para mí era algo respetable pero lejano. Después de mucho recogimiento y dolor, me arrodillé delante de Dios y discutí con Él, reclamando por la muerte de mi padre. Recordé el Evangelio que desde niño me repetía mi abuelo, y una invitación a una iglesia evangélica hecha por mi primo.

Las palabras del predicador habían quedado en mi mente y esa noche las recordé: era pecador y necesitaba reconocer a Cristo como Dios soberano y Señor de mi vida. Él tenía el control de cada área y circunstancia. Dios sabía por qué mi padre había muerto, y su paz me inundó. Esa noche de angustia se transformó en esperanza, perdón de pecados y libertad. Había nacido de nuevo. La gloria es a Jesucristo, nuestro amado Señor y Salvador.

David Parra

Diácono

David Parra

Nació en Concepción. Está casado con Rossana Barriga y es padre de un hijo adulto. Fue llamado al diaconado en 1998 y ordenado al ministerio por la propia congregación.

Es egresado del Instituto Bíblico Bautista ABEM (ABWE) y está a cargo de las finanzas y la administración de la iglesia.

Comité

Comité de apoyo pastoral

El comité funciona como un organismo de apoyo administrativo y de rendición de cuentas que protege la transparencia de la iglesia.

Al ser una congregación bautista autónoma, la autoridad final recae en la congregación bajo el señorío de Cristo, pero se delegan tareas específicas a estos grupos integrados por miembros activos.

Quienes lo componen actualmente

  • Pablo Ugalde
  • Claudio Núñez
  • Jorge Bahamondes

Qué creemos

Nuestra declaración de fe

La Iglesia Bautista Eben-ezer adhiere completamente a la Fe y Mensaje Bautistas, la declaración doctrinal de la Convención Bautista del Sur en su edición del año 2000.

No es un credo que sustituya a la Escritura ni que se imponga sobre la conciencia. Es un resumen de lo que entendemos que la Biblia enseña, que sirve como instrumento de identidad, de rendición de cuentas y de instrucción para la congregación. La autoridad final es y seguirá siendo la Palabra de Dios.

Leer el texto oficial completo →

Estos son sus dieciocho artículos, resumidos. Toca cada uno para leerlo, con los pasajes que lo sustentan.

I Las Escrituras

La Biblia fue escrita por hombres inspirados por Dios y es la revelación que Él hace de sí mismo. Tiene a Dios por autor, la salvación por propósito y la verdad por tema, sin mezcla de error. Es enteramente veraz y confiable, y constituye la norma suprema por la que deben juzgarse toda conducta, credo y opinión religiosa. Toda ella da testimonio de Jesucristo, quien es el centro de la revelación divina.

Salmos 19:7-10 · Salmos 119:11, 105 · Isaías 40:8 · Mateo 5:17-18 · Juan 17:17 · 2 Timoteo 3:15-17 · Hebreos 4:12 · 2 Pedro 1:19-21

II Dios

Hay un solo Dios vivo y verdadero, ser inteligente, espiritual y personal, Creador, Redentor, Preservador y Gobernador del universo. Es infinito en santidad y en toda perfección, todopoderoso y omnisciente, y su conocimiento alcanza todo lo pasado, presente y futuro. Le debemos el amor más alto, reverencia y obediencia.

Este Dios eterno se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con atributos personales distintos, pero sin división de naturaleza, esencia ni ser.

Génesis 1:1 · Deuteronomio 6:4 · Isaías 43:15 · Mateo 28:19 · Juan 4:24 · 1 Corintios 8:6 · Efesios 4:6

II.A Dios el Padre

El Padre reina con cuidado providencial sobre el universo, sobre sus criaturas y sobre el curso de la historia humana, conforme a los propósitos de su gracia. Es todopoderoso, omnisciente, todo amor y toda sabiduría. Es Padre en verdad de quienes llegan a ser sus hijos por la fe en Jesucristo, y su actitud hacia todos los hombres es paternal.

Salmos 19:1-3 · Isaías 64:8 · Mateo 6:9 · Mateo 7:11 · Juan 5:26 · Romanos 8:14-15 · Gálatas 4:6 · 1 Pedro 1:17

II.B Dios el Hijo

Cristo es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Asumió la naturaleza humana con sus demandas y necesidades, identificándose plenamente con nosotros, pero sin pecado. Honró la ley divina con su obediencia y, en su muerte sustitutiva en la cruz, proveyó la redención del pecado.

Resucitó corporalmente, se apareció a sus discípulos, ascendió al cielo y está exaltado a la diestra de Dios, donde es el único Mediador, plenamente Dios y plenamente hombre. Volverá con poder y gloria a juzgar al mundo y consumar su misión redentora. Hoy mora en todos los creyentes.

Isaías 7:14 · Isaías 53 · Mateo 1:18-23 · Juan 1:1-18 · Romanos 3:23-26 · 2 Corintios 5:19-21 · Filipenses 2:5-11 · Colosenses 1:13-22 · 1 Timoteo 2:5-6 · Hebreos 1:1-3

II.C Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, plenamente divino. Inspiró a los hombres que escribieron las Escrituras y capacita a las personas para entender la verdad. Exalta a Cristo, convence de pecado, de justicia y de juicio, llama al Salvador y efectúa la regeneración.

En el momento de la regeneración bautiza al creyente en el cuerpo de Cristo. Cultiva el carácter cristiano, consuela, reparte dones espirituales para el servicio y sella al creyente para el día de la redención final.

Génesis 1:2 · Joel 2:28-32 · Juan 14:16-17, 26 · Juan 16:7-14 · Hechos 1:8 · Romanos 8:9-11 · 1 Corintios 12:3-13 · Efesios 1:13-14

III El hombre

El hombre es creación especial de Dios, hecho a su imagen. Los creó hombre y mujer como corona de la creación, y la dádiva del género es parte de la bondad de esa creación. En el principio el hombre era inocente y fue dotado de libertad para elegir; por su propia decisión pecó contra Dios y trajo el pecado a la raza humana.

Su descendencia heredó una naturaleza y un ambiente inclinados al pecado, de modo que, apenas son capaces de acción moral, se hacen transgresores y quedan bajo condenación. Solo la gracia de Dios puede restaurar esa comunión. Puesto que Dios creó al hombre a su imagen y Cristo murió por él, cada persona de cada raza posee dignidad absoluta y es digna de respeto y amor.

Génesis 1:26-30 · Génesis 3 · Salmos 51:5 · Hechos 17:26-31 · Romanos 3:10-18, 23 · Romanos 5:12, 19 · Efesios 2:1-22 · Colosenses 3:9-11

IV Salvación

La salvación abarca la redención total del hombre y se ofrece gratuitamente a todos los que reciben a Jesucristo como Señor y Salvador, quien por su propia sangre obtuvo redención eterna. No hay salvación aparte de la fe personal en Él. Comprende cuatro aspectos:

Regeneración, el nuevo nacimiento: obra de la gracia por la que el creyente llega a ser nueva criatura. Es un cambio de corazón obrado por el Espíritu, al que el pecador responde con arrepentimiento y fe, dos experiencias inseparables.

Justificación: la absolución plena que Dios concede por gracia a todo pecador que se arrepiente y cree, y que lo coloca en relación de paz y favor con Él.

Santificación: comienza en la regeneración y separa al creyente para los propósitos de Dios, capacitándolo para crecer hacia la madurez moral y espiritual durante toda su vida.

Glorificación: la culminación de la salvación y el estado bendito y permanente de los redimidos.

Juan 1:11-14 · Juan 3:3-21 · Hechos 4:12 · Romanos 5:8-10 · Romanos 8:1-18 · 1 Corintios 1:30 · 2 Corintios 5:17-20 · Efesios 2:8-22 · Tito 2:11-14

V El propósito de la gracia de Dios

La elección es el propósito de la gracia según el cual Dios regenera, justifica, santifica y glorifica a los pecadores. Es consistente con el libre albedrío del hombre e incluye todos los medios relacionados con ese fin. Expresa la bondad soberana de Dios, es infinitamente sabia, santa e inmutable, excluye la jactancia y promueve la humildad.

Todos los verdaderos creyentes perseveran hasta el fin. Quienes Dios aceptó en Cristo y santificó por su Espíritu jamás caerán del estado de gracia. Pueden caer en pecado por negligencia y tentación, contristando al Espíritu y trayendo reproche sobre la causa de Cristo, pero serán guardados por el poder de Dios mediante la fe.

Juan 6:44-45 · Juan 10:27-29 · Romanos 8:28-29 · Efesios 1:4-23 · Efesios 2:1-10 · Filipenses 1:6 · 1 Pedro 1:2-5 · 1 Juan 2:19

VI La iglesia

Una iglesia neotestamentaria es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, unidos en pacto en la fe y el compañerismo del evangelio, que observa las dos ordenanzas de Cristo, se rige por sus leyes y procura predicar el evangelio hasta los confines de la tierra. Cada congregación actúa bajo el señorío de Jesucristo mediante procesos democráticos, y cada miembro rinde cuentas a Cristo como Señor.

Sus oficios bíblicos son el de pastor y el de diácono. Aunque hombres y mujeres reciben dones para servir en la iglesia, el oficio de pastor está limitado a los hombres, conforme lo limita la Escritura.

El Nuevo Testamento habla también de la iglesia como el cuerpo de Cristo, que incluye a todos los redimidos de todas las épocas, de cada tribu, lengua, pueblo y nación.

Mateo 16:15-19 · Mateo 18:15-20 · Hechos 2:41-42, 47 · Hechos 20:28 · 1 Corintios 12 · Efesios 1:22-23 · Filipenses 1:1 · 1 Timoteo 3:1-15

VII El bautismo y la Cena del Señor

El bautismo cristiano es la inmersión del creyente en agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un acto de obediencia que simboliza la fe en un Salvador crucificado, sepultado y resucitado; la muerte del creyente al pecado, la sepultura de la vida antigua y la resurrección para andar en vida nueva. Al ser ordenanza de la iglesia, precede a la membresía y a la participación en la Cena.

La Cena del Señor es un acto simbólico de obediencia en el que los miembros, al participar del pan y del fruto de la vid, conmemoran la muerte del Redentor y anuncian su segunda venida.

Mateo 3:13-17 · Mateo 26:26-30 · Mateo 28:19-20 · Hechos 2:41-42 · Hechos 8:35-39 · Romanos 6:3-5 · 1 Corintios 11:23-29 · Colosenses 2:12

VIII El Día del Señor

El primer día de la semana es el Día del Señor. Es una institución cristiana que debe observarse regularmente, conmemora la resurrección de Cristo y ha de incluir ejercicios de adoración y devoción, tanto públicos como privados. Las actividades de ese día deben ajustarse a la conciencia cristiana bajo el señorío de Jesucristo.

Éxodo 20:8-11 · Mateo 12:1-12 · Marcos 2:27-28 · Juan 20:1, 19-28 · Hechos 20:7 · 1 Corintios 16:1-2 · Colosenses 2:16 · Apocalipsis 1:10

IX El Reino

El Reino de Dios comprende tanto su soberanía general sobre el universo como su señorío particular sobre quienes voluntariamente lo reconocen como Rey. En su sentido más propio es el reino de la salvación, al que se entra mediante la entrega a Jesucristo con una fe semejante a la de un niño. Los cristianos deben orar y trabajar para que venga el Reino y se haga la voluntad de Dios en la tierra. Su consumación final aguarda el regreso de Jesucristo y el fin de esta era.

Isaías 9:6-7 · Mateo 4:8-10, 23 · Mateo 25:31-46 · Marcos 1:14-15 · Lucas 17:20-21 · Juan 3:3 · Juan 18:36 · 1 Corintios 15:24-28 · Colosenses 1:13

X Las últimas cosas

Dios, a su tiempo y a su manera, traerá el mundo a su fin apropiado. Conforme a su promesa, Jesucristo volverá a la tierra en gloria, de manera personal y visible; los muertos resucitarán y Cristo juzgará a todos los hombres en justicia. Los injustos serán consignados al infierno, lugar de castigo eterno. Los justos, en sus cuerpos resucitados y glorificados, recibirán su recompensa y morarán para siempre en el cielo con el Señor.

Mateo 16:27 · Mateo 24:27, 30, 44 · Mateo 25:31-46 · Juan 14:1-3 · Hechos 1:11 · 1 Corintios 15:24-28, 35-58 · 1 Tesalonicenses 4:14-18 · Apocalipsis 20:1—22:13

XI Evangelismo y misiones

Es deber y privilegio de cada seguidor de Cristo y de cada iglesia esforzarse por hacer discípulos de todas las naciones. El nuevo nacimiento produce amor por los demás, de modo que el esfuerzo misionero brota de una necesidad espiritual de la vida regenerada y responde a un mandato repetido en las enseñanzas de Cristo. Cada hijo de Dios debe procurar constantemente ganar a los perdidos mediante el testimonio personal, sostenido por una vida coherente.

Isaías 6:1-8 · Mateo 9:37-38 · Mateo 28:18-20 · Lucas 24:46-53 · Juan 20:21 · Hechos 1:8 · Romanos 10:13-15 · 1 Pedro 2:4-10

XII Educación

El cristianismo es la fe de la iluminación y la inteligencia, y en Jesucristo habitan todos los tesoros de sabiduría y conocimiento. El nuevo nacimiento despierta las facultades humanas y crea sed de conocimiento. La causa de la educación va coordinada con la de las misiones y la beneficencia, y debe recibir el apoyo generoso de las iglesias.

En la educación cristiana debe haber equilibrio entre libertad y responsabilidad académica: la libertad del maestro está siempre limitada por la preeminencia de Jesucristo, la autoridad de las Escrituras y el propósito para el cual la institución existe.

Deuteronomio 6:1-10 · Salmos 119:11 · Proverbios 3:13 · Mateo 28:19-20 · 1 Corintios 1:18-31 · Efesios 4:11-16 · Colosenses 2:3, 8-9 · 2 Timoteo 3:14-17

XIII Mayordomía

Dios es la fuente de toda bendición, temporal y espiritual; todo lo que tenemos y somos se lo debemos a Él. Los cristianos tienen una deuda espiritual con el mundo entero y una mayordomía obligatoria sobre sus bienes, de modo que están llamados a servir a Dios con su tiempo, sus talentos y sus posesiones, reconociendo que les fueron confiados para la gloria de Dios y el bien de otros. Conforme a las Escrituras, deben contribuir de lo que tienen de manera alegre, regular, sistemática, proporcional y generosa.

Malaquías 3:8-12 · Mateo 6:19-21 · Mateo 25:14-29 · Lucas 12:16-21 · Hechos 2:44-47 · Romanos 12:1-2 · 1 Corintios 16:1-4 · 2 Corintios 8—9

XIV Cooperación

El pueblo de Cristo puede organizar las asociaciones y convenciones que permitan cooperar mejor para los grandes objetivos del Reino. Tales organizaciones no tienen autoridad unas sobre otras ni sobre las iglesias: son voluntarias, para aconsejar y dirigir las energías del pueblo de Dios con eficacia.

La unidad cristiana, en el sentido del Nuevo Testamento, es armonía espiritual y cooperación voluntaria para fines comunes. La cooperación entre denominaciones es deseable cuando el propósito se justifica en sí mismo y no implica violentar la conciencia ni comprometer la lealtad a Cristo y a su Palabra.

Esdras 1:3-4 · Nehemías 4 · Mateo 28:19-20 · Hechos 15:1-35 · 1 Corintios 1:10-17 · 1 Corintios 3:5-15 · 2 Corintios 8—9 · Efesios 4:1-16

XV El cristiano y el orden social

Todo cristiano está llamado a procurar que la voluntad de Cristo sea soberana en su vida y en la sociedad. Los medios para mejorar la sociedad y establecer la justicia solo son verdadera y permanentemente útiles cuando se enraízan en la regeneración del individuo por la gracia salvadora de Dios.

En el espíritu de Cristo, los cristianos deben oponerse al racismo, a toda forma de codicia, egoísmo y vicio, y a toda forma de inmoralidad sexual. Deben proveer para los huérfanos, los necesitados, los abusados, los ancianos, los indefensos y los enfermos; hablar a favor de los que no han nacido y luchar por la santidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Para estos fines pueden trabajar con toda persona de buena voluntad, siempre en espíritu de amor y sin comprometer la lealtad a Cristo.

Miqueas 6:8 · Mateo 5:13-16, 43-48 · Mateo 22:36-40 · Mateo 25:35 · Lucas 10:27-37 · Romanos 12—14 · Gálatas 3:26-28 · Santiago 1:27 · Santiago 2:8

XVI Paz y guerra

Es deber de todo cristiano buscar la paz con todos los hombres sobre la base de la justicia, y hacer cuanto esté de su parte para poner fin a la guerra, conforme al espíritu y las enseñanzas de Cristo. El verdadero remedio al espíritu belicoso es el evangelio: la necesidad suprema del mundo es aceptar sus enseñanzas en todas las relaciones entre personas y naciones, y aplicar su ley de amor. Los cristianos de todo el mundo deben orar por el reinado del Príncipe de Paz.

Isaías 2:4 · Mateo 5:9, 38-48 · Mateo 6:33 · Mateo 26:52 · Romanos 12:18-19 · Romanos 14:19 · Hebreos 12:14 · Santiago 4:1-2

XVII Libertad religiosa

Solo Dios es Señor de la conciencia, y la ha dejado libre de doctrinas y mandamientos de hombres que sean contrarios a su Palabra o no estén contenidos en ella. La iglesia y el Estado deben estar separados: el Estado debe protección y plena libertad a toda iglesia en el ejercicio de sus fines espirituales, sin favorecer a ningún grupo por sobre otro.

Como el gobierno civil es ordenado por Dios, los cristianos le deben obediencia leal en todo lo que no contradiga la voluntad revelada de Dios. La iglesia no debe recurrir al poder civil para realizar su obra: el evangelio solo contempla medios espirituales. El Estado no tiene derecho a imponer penas por opiniones religiosas ni a cobrar impuestos para sostener forma alguna de religión. El ideal cristiano es una iglesia libre en un Estado libre.

Mateo 6:24 · Mateo 16:26 · Mateo 22:21 · Juan 8:36 · Hechos 4:19-20 · Romanos 13:1-7 · Gálatas 5:1, 13 · 1 Timoteo 2:1-2 · 1 Pedro 2:12-17

XVIII La familia

Dios ordenó la familia como institución fundamental de la sociedad humana, compuesta por personas unidas por matrimonio, sangre o adopción.

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de compromiso para toda la vida. Es don único de Dios para revelar la unión entre Cristo y su iglesia, y para proveer compañerismo íntimo, el cauce de la expresión sexual conforme a los patrones bíblicos y el medio para la procreación.

El esposo y la esposa tienen el mismo valor delante de Dios, pues ambos fueron creados a su imagen. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia, y tiene la responsabilidad de proveer, proteger y dirigir a su familia. La esposa debe someterse con gracia al liderazgo servicial de su esposo, como la iglesia se sujeta voluntariamente a Cristo; siendo igual a él, tiene la responsabilidad de respetarlo y de servirle de ayuda en la administración del hogar y la formación de la próxima generación.

Los hijos, desde el momento de la concepción, son bendición y herencia del Señor. Los padres deben mostrarles el modelo de Dios para el matrimonio, enseñarles los valores espirituales y morales, y guiarlos con el ejemplo de una vida coherente y una disciplina amorosa. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.

Génesis 1:26-28 · Génesis 2:15-25 · Éxodo 20:12 · Deuteronomio 6:4-9 · Josué 24:15 · Salmos 127—128 · Salmos 139:13-16 · Proverbios 22:6 · Efesios 5:21-33 · Efesios 6:1-4 · Colosenses 3:18-21

Estos resúmenes son nuestros y buscan facilitar la lectura. El texto oficial de la Fe y Mensaje Bautistas pertenece a la Convención Bautista del Sur y puede consultarse completo, con la lista íntegra de pasajes bíblicos, en bfm.sbc.net.

Nuestra herencia confesional

La Iglesia Bautista Eben-ezer existe a partir de las tradiciones ortodoxa, protestante, evangélica y bautista, tanto antiguas como modernas. Nuestra declaración doctrinal es la suma de esas influencias y es solo una expresión del tapiz de la gran herencia bíblica que tenemos el privilegio de poseer.

Animamos a todos los que pertenecen a la familia de nuestra iglesia a conocer el credo y la herencia confesional que apreciamos. Celebramos y recomendamos estas lecturas complementarias:

  • El Credo de los Apóstoles
  • El Credo Niceno-Constantinopolitano
  • El Credo Atanasiano
  • La Definición de Calcedonia
  • La Segunda Confesión de Fe Bautista de Londres (1689)
  • La Confesión de Fe Bautista de New Hampshire (1833)
  • La Fe y el Mensaje Bautistas (2000)
  • La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica
  • La Declaración de Nashville sobre la Sexualidad Bíblica
  • La Declaración de Danvers sobre la Masculinidad y la Feminidad Bíblicas
  • La Declaración de Dallas sobre la Justicia Social y el Evangelio
«a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús»
Efesios 3:21

Nuestra meta no es crecer, ni destacar, ni durar. Es que Cristo sea glorificado en su iglesia.